Para la frustración, paciencia


Todos hemos sentido alguna vez, que no llegábamos a los objetivos que nos habíamos propuesto. Que fallábamos una y otra vez. Incluso hemos pensado que no podíamos más y que era imposible.

Eso se llama frustración. Es el sentimiento que se genera en una persona cuando no puede satisfacer un deseo planteado. A veces puede parecer nuestro peor enemigo, pero es un estado transitorio, así que podemos cambiar nuestra forma de pensar para eliminarlo.

El punto clave, es que aprendas a diferenciar lo ideal de lo real, y aceptes y gestiones tus metas de forma que puedas llegar a donde quieres.

Desde que somos muy pequeños aprendemos a controlar un poco este sentimiento, y lo manifestemos con gritos, llanto, u otro tipo de comportamientos parecidos. No solo nos puede pasar de pequeños, también de más mayores, o incluso de adultos. Por eso es importante que desde niños tengamos una base.

Además, hoy en día, con la forma de vida que llevamos, nos estamos acostumbrando a ser impacientes y querer todo en el momento. La psiquiatra Judith Orloff escribió un libro sobre esto (“Emotional Freedom: Liberate yourself from negative emotions and transform your life”), diciendo que el mejor remedio en estas situaciones es la paciencia. Pero que hay que practicarla, ya que practicar la paciencia te ayudará a reducir ese agobio y esa sensación de estrés, y te dará una solución para reducir el sentimiento de decepción y frustración. Cuando puedas mantenerte calmado, centrado y sin actuar precipitadamente por la frustración, todas las áreas de tu vida mejoraran.

También, puedes seguir estos consejos, si la paciencia no se te da muy bien al principio:

  1. No te presiones a ti mismo. Recuerda que estás en un mal momento, y que esa es la razón que hace que no llegues a tu éxito.
  2. No te compares. Cada uno tenemos nuestros propios obstáculos, y un tiempo para hacer las cosas.
  3. Cambia la frustración por aprendizaje. Por ejemplo, cuando ibas al colegio y suspendías un examen. En esos momentos no hay que pensar en que has fracasado, sino que, podrías cambiar eso, por pensar en que ya has invertido horas para la próxima vez que lo estudies y te costará un poco menos.
  4. Haz ejercicio. Practicar deporte es una manera de distraerte y cambiar de aires. La actividad física también te da una salida para la energía negativa que sentimos cuando estamos frustrados.

En resumen: si estamos bien, habrá más posibilidades de conseguir nuestros objetivos. Y además de crear planes de acción y tareas, necesitamos poner nuestro estado de ánimo como una de las prioridades a resolver.

 

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