#8m, miles de personas personas en la calle y la brecha salarial subiendo.


#8m, mujeres de todo el mundo reclaman una sociedad igualitaria, de ellas más de 350.000 personas asisten a la manifestación feminista de Madrid, el doble que el año pasado. El éxito de la convocatoria del #8m es la consecuencia de las dramáticas cifras que hacen referencia a la situación de la mujer. Crece la brecha salarial, sigue sin ser real la conciliación laboral, se reduce la presencia de la mujer en los consejos de administración y, lo que es peor aún, aumenta la violencia de género. Ese mismo viernes un hombre mataba a su mujer en Madrid.

La igualdad de géneros no es solo una cuestión política.

El Progreso es la evolución normal de los tiempos, sin sesgos, sin traumas; una sociedad que crece con salud es una sociedad en igualdad de género.

Hay que entender que el que está en contra de la igualdad de género está en contra de la salud social y del bienestar ajeno, y la defensión de los derechos propios pasa por la validación de los derechos de los demás.

La desigualdad de las mujeres frente a los hombre es tan grande que las cifras resultan abrumadoras: mayor paro entre las mujeres, brecha salarial del 23 %, menores pensiones de jubilación, recae sobre ellas la mayoría del cuidado de menores y personas dependientes, solo un 31 % de mujeres en cargos directivos…
Por eso sorprende que organismos como la CEOE no se sonrojen al decir que los ”los rasgos psicológicos y habilidades no cognitivas de hombres y mujeres (diferencias en la propensión a asumir riesgos y a negociar)” explican la brecha salarial.

Las calles han de seguir tiñéndose de morado y han de gritar igualdad para no dar ni un paso atrás porque el avance del populismo a nivel mundial está haciendo que surja un “hombre fuerte de tipo machista”, como podemos ver en Brasil, Estados Unidos, Filipinas, Italia y partes de Europa oriental.

La frase “¡no me puedo creer que aún tenga que manifestarme por esta mierda!”, que portaba una anciana en un cartel en la manifestación en Polonia, es muy representativa de la lentitud con la que avanza la igualdad de género.

Las reivindicaciones feministas han de continuar porque, después de décadas, se avanza muy lentamente. La frase “¡no me puedo creer que aún tenga que manifestarme por esta mierda!”, que portaba una anciana en un cartel en la manifestación en Polonia, es muy representativa de la lentitud con la que avanza la igualdad de género y se ha convertido en un símbolo que puede leerse en movilizaciones de todo el mundo. La UE y sus estados miembros deben intensificar sus esfuerzos para conseguir la igualdad entre mujeres y hombres, según el Parlamento, que advierte que, si los acontecimientos lo permiten, serán necesarios ¡70 años más! para lograr la equiparación de salarios.

El feminismo es el motor de este avance imprescindible, y la base del feminismo es que hombres y mujeres somos valiosos igualmente. Es el que ha desarrollado un proceso de denuncia, discusión, visibilización y toma de conciencia sobre la violencia y desigualdades contra la mujer, haciendo que pasen de ser consideradas cuestiones privadas a entenderlas como un problema social.

El feminismo es tan necesario que hasta figuras como la presidenta ejecutiva del Banco Santander, Ana Patricia Botín, que no es precisamente una antisistema, se declaran abiertamente feministas. Ella ve el feminismo, no solo como una defensa personal de la mujer, si no como la poeta Maya Angelou, una defensa de todas las mujeres.

“cada vez que una mujer se defiende a sí misma, sin saberlo, sin pretenderlo, defiende a todas las mujeres”, Maya Angelou.

Las leyes tampoco acompañan a la mujer en su camino por la igualdad ya que ¡EN SÓLO 6 PAÍSES EN TODO EL MUNDO TIENEN LOS MISMOS DERECHOS LEGALES MUJERES Y HOMBRES!.

Ante la falta de respeto hacia la mujer y en concreto a la mujer que trabaja, incluso aunque su fuerza de trabajo sea necesaria, para modificar las condiciones del sistema es fundamental comprender todas las violencias que se ejercen sobre ella y dar una educación inclusiva y equitativa de calidad que logre el empoderamiento de las mujeres y las niñas, que es, por cierto uno de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU, porque debemos saber que las niñas en muchos países pierden la educación debido a la violencia sistémica, la pobreza y el embarazo adolescente.

Es muy importante concienciar a las mujeres adultas para lograr que permanezcan unidas y no se vean a sí mismas como miembros de segunda clase.

Pero no solo hay que educar a las niñas y niños, es muy importante educar a las mujeres adultas para lograr que permanezcan unidas. Las que se ven a sí mismas como miembros de segunda clase, las que se muestran ofreciendo una imagen sensual, las que dejan que sea su marido quien conduzca, las que justifican determinadas conductas machistas… porque primordialmente se educa con el ejemplo y porque, si son las propias mujeres quienes aceptan los estereotipos machistas, tenemos al enemigo entre las propias víctimas y esto hace un daño inmenso a todas las demás.

Desde Cursos 00 animamos a las mujeres a que cuiden su formación, porque tener una formación sólida empodera y anula los argumentos de quien quiere hacernos dudar de su capacidad y para que nadie les corte las alas para lograr sus sueños.

Como dice Ana María Matute:

“El mundo hay que fabricárselo uno mismo, hay que crear peldaños que te suban que te saquen del pozo, hay que inventar la vida, porque acaba siendo verdad”.

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